Palón de la Mare 29/03/2010

El segundo día también lo íbamos a dedicar a la zona de Forni. La idea era hacer el Palón de la Mare y, si existían las condiciones adecuadas, visitar el Monte Vioz. Lo normal es hacer la travesía Palón - Cevedale y bajar a Casati o Pizzini, pero existían dudas a priori sobre si podríamos hacerla todo el grupo, así que decidimos hacerlo volviendo al Branca. Para pasar al Casati al día siguiente tendríamos la posibilidad de hacerlo subiendo por el glaciar de Rosole y hacer el Pasquale.

Salimos con el grupo de Pablo, que tenían previsto hacer la travesía por el Cevedale. Llevamos un ritmo parecido y acabamos intercalándonos los unos con los otros. Bajamos un poco desde el refugio con las focas puestas hasta el desvío que nos llevará hacia el Palón. Pocos son los que continúan bajando para hacer la P. San Matteo.

Comenzando la subida

Pablo encabeza el pelotón a un ritmo muy cómodo, lo que me permite separarme del grupo para grabar vídeos.

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Aun así, en cuanto te paras a ajustarte algo, los que vienen por detrás te sobrepasan y te tienes que quedar detrás.

Las rezagadas acaban integrándose en un grupo

Paramos para reagruparnos y subir todos juntos, mientras el grupo de Pablo continúa subiendo. Pero en cuanto la pendiente se empina un poco más, la señoritas vuelven a darnos ventaja.

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Sobre la cota 2.900 llegamos a la lengua que baja del Vioz y hacemos una parada para contemplar el hielo que asoma.
Así baja el glaciar dei Forni en su vertiente del Palón-Vioz


Subimos por el barranco de la izquierda, más suave, y bajamos por el de la derecha, más entretenido.


Al poco de empezar a subir el barranco, se me empiezan a despegar las colas de las focas, por lo que paro a poner las que llevo de repuesto, que están sin estrenar. Me fueron de maravilla, no me las quité durante el resto de la travesía.

Cambio de focas. Aprovechando las Coll-Tex rectas.


Conforme subíamos la visibilidad iba empeorando, así que me entretenía como podía...

Presionando a Jorge
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Subimos rumbo NE, y para evitar unas grietas que parten de un espolón hacia el N, poco antes del pico, tenemos que pegarnos a la izquierda, para luego girar hacia la derecha y llegar al pie de la última pala. Antes de eso, la visibilidad nos dio un respiro y pudimos ver el rosario de gente que subía por delante de nosotros. Julio contó 49 en visión directa, yo en la foto, 40.

¿Cuántos cuentas?

Los últimos 100m se hacen por un terreno mixto. En ese punto volvemos a alcanzar al grupo de Pablo. Unos suben con cuchillas, algunos se quitan las tablas para cruzar algún tramo, algunas se quedan sin subir porque no les compensa...Yo, como siempre que puedo, sin cuchillas, a pelo (de foca).

Tramo rocoso antes de la cima


Cómo es lógico, los que han subido por delante tienen que bajar. Los primeros que vemos bajan con las focas puestas e incluso sin esquís. Eso nos preocupa porque puede indicar que la cosa está complicada, aunque a simple vista no parece para tanto. Al poco rato, vemos bajar a gente esquiando con toda normalidad. Eso sí, las rocas restringen mucho el acceso y se produce alguna aglomeración.

Aglomeración
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Pasado el tramo rocoso, apenas queda recorrer la arista (que no se ve mucho, la verdad) hasta llegar a la cima. De repente, se oye gritar:"¡Cuidado con la cornisa!", al mismo tiempo que Pablo desaparece. Tras un momento de confusión, lo vuelvo a ver.

Rescate en la cornisa
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Tras el susto, continuamos con cuidado los pocos metros que quedan, casi llanos. La mayoría de la gente no sube hasta el palo que hay en la cima (3.703m) y se queda en una zona más llana y segura.

Foto de cima (detrás, el "palito" que no palón)

Quitando focas un poco más abajo de la cima.

Ante las condiciones de visibilidad tan mala, el grupo de Pablo decide no hacer la travesía al Cevedale y bajar por el mismo sitio. Parece que muchos grupos iban a hacerla y han tomado la misma decisión. La verdad es que si no te lo conoces muy bien, es lo más correcto.

Empezamos el descenso con mucha cautela en el tramo superior de la arista, porque hay cornisas a ambos lados y no se ven muy bien. Al llegar al tramo rocoso, se ve mejor y hay menos gente, pero tenemos que descalzarnos un paso casi al acabarlo. Después de esto, nos reunimos con Jorge, Nuria y Eva que nos esperaban allí. Bajamos despacio entre la niebla, intentando no separarnos mucho y buscando la huella para evitar las grietas de la izquierda. Según bajamos, la visibilidad mejora levemente y la nieve está muy buena, por lo que disfrutamos por momentos.

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Antes de llegar al valle principal, nos encontramos con dos barrancos. Elegimos el de la izquierda que sólo tiene huella de bajada y muy buena pinta. Buena elección. Después, sólo queda seguir la huella de subida que nos lleva hasta el refugio.

Mapa con el itinerario

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