Yogur casero

Me gustan mucho los yogures, los como prácticamente todos los días. El otro día me quedé sin ninguno en el frigorífico y me dio rabia porque me apetecía uno (o dos). Como estaban los supermercados cerrados, me puse a buscar en internet la manera de hacerlos en casa. La receta es muy sencilla y, tras realizar un par de pruebas, os pongo la que me parece más rápida y cómoda.

Pero antes de eso, voy a explicaros cómo se hace el yogur. La idea básica es añadir a la leche las bacterias que forman el ácido láctico y mantenerla a unos 45ºC durante unas 4-6 horas. Pasado ese tiempo, la leche ya estará coagulada y se pasa al frigorífico, donde se conserva durante unos días. Como podéis ver, es muy sencillo. Las yogurteras comerciales no son más que un pequeño horno con temporizador.

¿Cómo se consiguen esas bacterias? Lo más sencillo, de un yogur. Una vez ya sabéis qué hay que hacer, os propongo cómo hacerlo.

Ingredientes:
- 1 l de leche
- 1 yogur natural

Elaboración:
1- Se calienta 0,5l de leche en el microondas a la máxima potencia (por ejemplo, 800 W) durante 2 minutos.
2- Se mezcla con el resto de la leche y el yogur hasta que la mezcla quede homogénea.
3- Se vuelve a calentar todo otros 2 minutos (igual que antes)
4- Verter la mezcla en los tarros o vasos de yogur y taparlos bien.
5- Meterlos en una nevera portátil (apagada si es eléctrica) para conservar el calor durante 6-8 horas. Hay que procurar no moverlos lo más mínimo.
5- Transcurrido ese tiempo, traspasarlos al frigorífico y ya están listos para consumir.

Otra forma de calentar la leche es con la vitrocerámica (o similar). Como no es habitual tener un termómetro de cocina en casa (creo yo), se puede calentar hasta que podamos mantener un dedo metido durante unos segundos sin quemarnos.

En cuanto a la forma de mantener esa temperatura durante tantas horas, hay quien envuelve los tarros en un jersey de lana o una manta y los tapa con una caja. O también precalentar el horno, apagarlo y guardar los tarros en él. A mí lo de la nevera portátil me ha ido muy bien.

Y si lo preparáis antes de acostaros, os levantaréis con yogur recién hecho.

Sabores

A mí me gustan los yogures batidos (cuando abro uno, lo primero que hago es batirlo con la cucharilla), así que le puedo dar el sabor después de hacer el yogur natural. Quien no le guste así, deberá hacer pruebas para darle el sabor antes de calentar la leche y esperar que el proceso funcione.

Partiendo de este yogur natural, se pueden conseguir estos sabores:
- Yogur de limón: añadir Tang de limón al gusto (1-2 cucharaditas)
- Yogur de naranja: añadir Tang de naranja
- Yogur de piña: añadir Tang de piña
- Yogur tropical: añadir Tang tropical

Otra manera de obtener sabores es utilizar batidos (de vainilla, chocolate, fresa, etc.) en lugar de leche.

También podemos poner mermelada en el fondo del tarro antes de verter la mezcla. O trocitos de fruta en almíbar para obtener yogur de frutas, allá cada uno con su imaginación.

Una última cosa: con esta receta se obtienen unos 9 yogures convencionales (de 125 ml). Conviene reservar uno de ellos (o el equivalente) para volver a hacer más yogur.


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